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Solteros católicos de todo el mundo

A ti, que estás enamorado

12 Carta

Domingo, 25 de julio de 2010

A ti, que estás enamorado:

No quieres vivir sin ella, no lo habías pensado antes, pero, la necesitas a tu lado, para compartir lo bueno y lo malo que os traiga la vida y ser uno para el otro un punto de apoyo para llegar santos a la Vida Celestial en la eternidad. Y ¿ahora qué, muchacho? Tendrás que acercarte a ella, de manera distinta, tendrás que ser sincero y dejarte conocer bien. ¡Estás asustado! Lo sé, lo sé. Porque el amor verdadero asusta, porque peligra tu vida, si ella, si ella no te acepta.

No pensaste jamás que tu corazón podía palpitar de una forma y manera tan especial. Esa mujer te ha “robado” el corazón, con la condición de devolvértelo junto al suyo.

Esto es el amor.

Chicas, hay que dejar que el hombre se enamore primero, porque si no lo hace: vais a sufrir los dos. Así que, hija de Dios, no hagas tú planes de futuro, no pongas rostro a tu “príncipe azul”, deja que él primero encuentre en ti a su princesa.

Entonces, ¿qué debe hacer una chica que crea tener vocación al matrimonio? Ser soltera y esperar sin desesperar. Rezar y comunicarte con personas, puedes también apuntarte en CatholicosOnLine, en la sección de Solteros con vocación al santo matrimonio; te apuntas y esperas; rezas y confías, pero no te fíes de las primeras palabras que te digan; escucha, lee, analiza, y si te interesa, contestas; si no te interesa, mejor un silencio digno, eso no hace daño a nadie; es peor contestar: “¡no me interesas!” Si no contestas ya se supone que no te interesa, y si te interesa conocerlo más, pues le contestas, pero sé prudente, porque hay personas que engañan, sí, aunque sea en un Portal Católico. Hay que ser buenas y discretas.

Y a ti hijo, a ti te digo igual pero distinto. Tú también te puedes apuntar. Aquí que pongan los de CatholicosOnLine el link:

 www.conocercatolicossolteros.com

Y tú sí, te vas a dar una “vuelta” por los perfiles que hay, los lees, los analizas, meditas, rezas y puedes escribir, diciendo que después de leer su perfil, has decidido escribirla por si quiere entablar una amistad. Algo así, esta bien. Tampoco puedes fiarte de nadie, tienes que ser listo e investigar mediante el trato, y las conversaciones a que se den lugar.

Todo llevadlo con paz.

Y llegará la oportunidad para todos, porque Dios está también interesado en continuar la vida del hombre en la tierra, por eso mismo y porque te Ama, Dios puede disponer de su Providencia Divina para que os encontréis, en este valle de lágrimas, y que uno al otro, unidos por el Santo Matrimonio Canónico, os sequéis mutuamente las lágrimas, y por ese amor en los dos, haya alegría en vuestros corazones y en vuestro hogar, santuario de la Iglesia Doméstica. Amén.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

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A ti, que tienes vocación al santo matrimonio

117 Carta

Domingo, 15 de septiembre de 2.013

A ti, que tienes vocación al santo matrimonio:

Al sacramento del matrimonio tantas veces se le añade santo, santo matrimonio, y es que cuesta mucho ser santo dentro del matrimonio; primero, porque algunos que son católicos, se casan para tener sexo lícito, no piensan en los hijos, más bien, saben bien ya antes de casarse, cómo utilizar los métodos naturales para evitar traer almas al mundo, sí, repito esto último: traer ALMAS al mundo. Los hijos cuestan dinero, las almas, para mantenerlas, basta la fe verdadera, y esto nos lo podrían decir miles de matrimonios que han tenido y tienen familia numerosa, esos esposos no ven hijos solamente, sino que principalmente ven almas para Dios, almas a las cuales bautizar y enseñarles la fe y una conducta moral, viviendo lo sano, sobre todo, el trabajo. Pocos niños y jóvenes saben trabajar, y menos hacerlo bien; tienen demasiado tiempo libre, que lo llenan con retos entre amigos, muchas veces de vicios, que les causan mucho daño, tanto físico como moral, y los padres, algunos, ni se enteran, y esas almas se van ensuciando y, al perder la Gracia, pierden la alegría, y vemos jóvenes tristes, sin alegría, aunque dicen divertirse mucho con los amigos.

¿Qué han hecho algunos de su matrimonio, de sus hijos?… Mejor ni contarlo, no quiero desanimaros a los que tenéis vocación de casados. Para vosotros escribo mi carta, para los que desean un matrimonio para la santidad, y no para tener sexo lícito, ni para tener compañía, o alguien que te mantenga, si eres mujer, y te saque de una vida de pobreza, con unos padres que a lo mejor están separados y que no saben hacer otra cosa que criticarte, y gritarte; si estás en estas condiciones, tristes condiciones, ¡no te cases para salir de tu Purgatorio, cásate con una persona a la que puedas admirar y obedecer; sí, te lo digo a ti, tanto si eres hombre como mujer, porque en el matrimonio, a veces, tantas, hay que ceder, sea uno, sea otro, por eso, si admiras a tu cónyuge, podrás aceptar mejor sus decisiones, esas en las que cederás, porque no puedes admirar lo que no deseas ser, así que lo que admiras de él, es lo que tú deseas ser.

Hay tantas películas mundanas, que terminan el día de la boda, pero continúa, en la realidad, la historia matrimonial.

Es una larga lista, lo que necesita ser la persona para poder tener alguna garantía de que funcionará el matrimonio; haré un rápido resumen, empezando, desde luego, por la verdadera fe, esta que se vive y no sólo la que se lee con voz piadosa, sino que la fe debe tener sus obras; el hombre tiene que ser trabajador y trabajar en algo que le agrade, que le atraiga y le dé dinero para su sustento; el hombre que no trabaja y no gana dinero, no puede pensar en casarse, antes tiene que arreglar esto, porque hay mucho dolor cuando falta lo necesario en el hogar; y la mujer tiene que desear ser madre, no querer serlo, sino DESEARLO, porque ser madre es más que un oficio, es más que realizarse trabajando fuera de casa; ser madre es llevar en el seno a una criatura, a un ser, a este hijo que crecerá bajo el cuidado de los dos, del padre y de la madre. Luego está, el que la persona te guste, te atraiga, que su conversación te agrade; pero tantos novios no hablan, parece ser que sólo con mirarse, con verse, eso les basta, pero tienen que hablar, y hablar de temas serios de la vida, de sus deseos de su vida; hay que conocerse bien para amarse más y mejor, y comprenderse y disfrutar de una buena conversación.

Yo, como San Pablo, te digo que hagas lo que quieras, pero te ruego que no te cases si no estás seguro-a, si dudas, si no admiras a esta persona que, contigo, trazareis juntos un nuevo rumbo para que, unidos y ayudándoos mutuamente, la santidad sea viva y viva, en cada uno de los dos y en vuestros hijos; mejor no te cases, si no vas a ser feliz, si no vas a ser santo-a con esta unión; mejor que sigas soltero-a hasta que halles a la persona que tenga todos los requisitos que te garantizan una mejor felicidad, que no la que vives ahora. Si ahora eres feliz y ves que va a empeorar tu vida, si contraes matrimonio, ¡no te cases!; como San Pablo, te lo digo, porque es mejor la santidad en solitario, que el infierno casado.

Pregúntate, ¿podrás ayudar a tu cónyuge a ser mejor persona?; ¿mejorarás tú, a su lado?; ¿cómo serán los hijos de los dos; serán amados por ambos?

El matrimonio es para siempre; nada de pensar en un posible divorcio o en una separación, dos se casan PARA SIEMPRE, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, para tener hijos y ayudarse mutuamente a llegar al Cielo. ¡Difícil!, pero otros lo han conseguido, y otros lo están consiguiendo; se puede, pero con esfuerzo y voluntad, con mucha oración, mortificación, sacrificio, y contando siempre con la ayuda de Dios para la santidad; y la Virgen María, velará también, para que no falte la alegría en vuestra vida, y que sea siempre como una fiesta de esponsales. Eso te deseo, os deseo, y oro al Padre por ti, por vosotros, los casados. ¡Santos! 

No hagáis llorar a los hijos.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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