Saltar al contenido

Consejos P. Jesús - 3. página

A ti, que vas a ser consolado

39 Carta

Domingo, 20 de marzo de 2.011

A ti, que vas a ser consolado:

Buenos días, buenos tiempos, ¡salud! Salud de cuerpo y alma, a ti hijo mío, hija mía.

No recibiste mi carta la semana pasada, porque los propósitos eran de que te llegase en ese domingo y no fue así.

Hablemos de los propósitos. Hoy en día, pocos tienen propósitos, lo que abunda más es vivir el momento, y esto no es lo mismo que ser realista y saber que en este momento, que en el ahora, está la realidad tuya de que ahora es lo que vives, de que ahora es lo que decides hacer, que el ahora es la plenitud de la libertad. Es decir; ahora eres libre. Porque la libertad va unida a la acción, como la fe va unida a las obras, ya que para proclamar la fe, debes demostrar con tus obras que tienes esa fe que dices o escribes tener.

Dios quiere saber.

Dios quiere saber quién eres tú.

Dios va a juzgarte y es un justo juez, y te juzgará por las obras.

Dios, siendo Dios, conoce tu corazón y todos tus pensamientos y acciones, pero te ha dado la dimensión del tiempo para que en este tiempo, en el ahora, demuestres quién eres.

¿Quién eres tú ahora?…

Eso es lo importante para Dios, porque en base de todos estos “ahora” que forman tu vida entera, te juzgará y te sentenciará, por las obras y las palabras, y los pensamientos que has tenido, que has aceptado tener, porque tú eres libre y puedes decidir qué hacer ahora y en cada “ahora” de tu existencia. Dios te simplifica la sentencia que te va a dar, que quiere darte, que efectivamente es el Cielo Eterno, y quiere dártelo, por eso murió por ti, por eso vivió como Jesús, el hijo de María y adoptado por San José, que le hizo de padre carnal en esta vida, en este valle de lágrimas; que tanto sufrieron los tres juntos y unidos, en los años del exilio y todos los de su vida, porque vivir es duro, vivir amando a Dios sobre todas las cosas, es duro, muy duro, pero es lo que te dará la sentencia perfecta, el Cielo Eterno, para siempre. Y, como te decía mi querido amigo-a, bendito de Dios, Dios quiere que te salves, porque te ama y te ha simplificado toda tu actitud en este “ahora” que quiere que lo vivas amándole sobre todas las cosas y personas. Tú tienes una lucha, la lucha contra esta soledad que te encarcela en el egoísmo, porque sintiéndote solo, sólo vives pensando en ti, y tú, tú no estás solo, tú tienes a Dios siempre, y puedes tenerlo físicamente durante diez-quince minutos, cuando vas a comulgar; ¡en serio!; es la Verdad. Los egoístas están solos, nadie los ama, no se sienten amados por nadie, y en esta falta de amor, se hacen egoístas, porque la soledad los oprime a amarse como a dioses, dándose todo lo que quieren y desean, pero Dios, que es Dios, se dio a los demás, hasta llegar a la muerte, eso es ser Dios, morir por amor, que es lo que Dios Hijo Jesucristo hizo, morir por amor.

Tú, cuando no vives la pureza, eres un egoísta, eres un solitario y te sientes solo, y aplacas tus deseos de amor, de ser amado, masturbándote, porque la masturbación da goce físico; es así, así lo ha hecho Dios, así lo ha permitido y permite Dios, porque cuando Adán y Eva comieron del árbol de la Vida, y luego se vieron desnudos, conocieron el placer del cuerpo, que antes, en el Paraíso, como igual será en el Reino Celestial, no habrá necesidad de sexo, porque el Amor de Dios dará todo el goce a cada alma con cuerpo, porque el cuerpo resucitará y será glorioso, como en la transfiguración, donde San Pedro, viendo tanto amor, se sintió como ido, y lo que muchos hoy quieren sentir con drogas, en el Cielo se vive plenamente, consecuentemente y con los sentidos del alma pura, la felicidad de toda la potencia del Amor, porque en el Cielo, Dios Ama y todos Aman, es el lugar del Amor. El Paraíso primero, donde estuvieron nuestros primeros padres, en este lugar, Dios iba a hablar con ellos, pero los dejaba solos, y en esta soledad, Satanás, en forma de serpiente los tentó, pero en el Cielo, en el Reino Celestial, no habrá, no hay soledad, allí el Amor es todo y está en todo y todos, es decir Dios es.

Pero volvamos a ti, que es lo que nos interesa, que es lo que me interesa, que tú te sientas amado por Dios; y sólo puedes amar lo que conoces, y por esto mi consuelo es enseñarte cómo es Dios, cómo te Ama Dios, porque no hay consuelo para el ignorante, el sabio es consolado.

Quiero que seas sabio.

Quiero que no te sientas solo.

Quiero que ames a Dios sobre todas las cosas.

Quiero que te unas a los que puedan hablarte de Dios, porque conociendo a Dios, podrás amarlo y dejar tu soledad, tu ignorancia, y vivirás en la libertad de poder planificar; por los propósitos que tengas, tendrás planes, y si eres capaz de tener esperanza, vivirás la fe.

Dios quiere darte la fe.

Dios quiere que dejes el miedo, porque el miedo mata la fe.

La fe se consigue con el amor, con querer amar a Dios, con conocerlo, y lo conoces por el Evangelio. Por eso me dedico a propagar el evangelio y meditarlo cada día, para que tú, ¡tú!, dejes del miedo, y sientas el amor con que Dios te Ama, y tengas fe, y la fe haga que pidas, que tengas esperanza y propósitos y, con la caridad, los hagas obras y palabras para ganarte el Cielo y la salud en la tierra. 

Dios quiere que estés sano.

Jesús sanaba a todos. Eso lo sabemos por el Evangelio; a Dios, a Jesús, le preocupaba la salud de las personas, más que si tuvieran dinero; porque con salud, puede uno trabajar y tener pan.

La impureza acaba con la salud de las personas que no son puras. Las lleva por derroteros de egoísmo, de gran soledad; y en la soledad del lujurioso, no hay paz, no hay amor, ni a Dios ni a sí mismo; porque cuando uno realmente se ama a si mismo, tiene propósitos de pureza, se aparta de las tentaciones de pecado, y ¡lo que tiene que hacer lo hace!, pase lo que pase y pese a quien pese, sobre todo renunciando a sus propios deseos lujuriosos para servir a sus deseos de ser respetado, amado, de ser honrado. Todos quieren ser honrados. (Este es otro tema para más adelante)

Es difícil, y más para el impuro, el que ya ha caído en acciones impuras, el ser sano, y ¿vas a perder tu salud por el goce físico?

Cuesta, cuesta la pureza, sí, como cuestan todas las cosas buenas que hay en la vida. No todo se vende a plazos, como los productos que se adquieren. Tú no eres un producto, y la moneda legal para siempre es el amor. Tú tienes que ser amado, debes ser amado, necesitas ser amado y amar, esta es la verdadera realidad de porqué viene el hombre al mundo, es la realidad de porqué naciste tú y vives tú: para hallar el Amor con que Dios te Ama y corresponderlo amándolo sobre todas las cosas y personas, SOBRE TI MISMO. Sí que cuesta, sí, pero las ventajas y las recompensas valen la pena.

¡Haz propósitos!

El que tiene propósitos tiene esperanza. El que tiene propósitos puede alcanzar la fe, y con la fe, recibes a Dios Espíritu Santo que te consuela. Sólo Dios puede consolarte, ¡sólo Dios! Nadie humano puede consolarte de la impureza, porque son pensamientos y actos egoístas, donde, aunque puede que se hagan actividades entre dos o más, cada uno es sólo un producto, no es un todo como en el matrimonio, que dos, todos con Dios, forman el Uno que es el Sacramento Matrimonial, (De esto también os hablaré otro día, mi querido hijo, mi querida hija); pero volviendo al tema de hoy, de recibir consolación por tus caídas a la impureza, al pecado de la impureza, yo, como simple sacerdote, no puedo consolarte, sólo Dios Espíritu Santo puede consolarte, el Consolador, el que te consuela, es la Persona de Dios Espíritu Santo.

Como empecé a decirte unos párrafos más arriba, tienes que oír y escuchar a los que conocen a Dios, para que te hablen de Él y te lo den a conocer, por esto te remito a Santa María; Ella conoce perfectamente a Dios, es su Hijo. Ella, María, es la Verdadera Madre de Dios. Dios tiene Madre, ¡Dios tiene Madre! Ese Dios que es el Verbo, que con Dios y, siendo Dios, hizo el mundo entero; ese Dios que te Ama, tiene MADRE, y es la Virgen María. ¡¡¡Es de fe!!! Si no lo crees, no tienes fe y vives en el miedo, porque sin fe hay el miedo; si no crees las Verdades, TODAS, que proclama la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, si por fe y con fe no apoyas y vives y crees en los Dogmas de la Santa Madre Iglesia, entonces es que estás viviendo el miedo, porque no vives la fe, y sin fe y con miedo, todo te va a ir mal en esta vida, preludio de lo que vas a vivir en la Eternidad Celestial. Por esto yo te escribo, por esto quiero que me leas y lo medites en tu corazón, así, de tú a tú; estamos tú y yo, nadie más interviene en esta carta, sólo tú que me lees y yo que te hablo. ¡No estás sólo! ¡No estás sola! Acude a la Madre de Dios, y ¡pasa de los pasotas que no creen en nada! Tú, dazte el “alto”, y SÉ LIBRE en este AHORA, que vives.

Ve a que Dios Espíritu Santo te consuele, ve a la Santa Madre Iglesia Católica, y allí acude a confesarte; a cambio recibirás a Dios Espíritu Santo, y TODA TU VIDA VA A CAMBIAR. Si pudiera hacer una apuesta contigo, la haría. Si pudiera retarte como a un buen amigo que soy tuyo, ¡lo haría!, te diría: dale a Dios tres meses de tu vida; decide, proponte que en tres meses vas a ir a confesarte de todos tus pecados; pecado que hagas, vas y te lo confiesas, cuanto antes. Sólo esto, y te añado el que vayas a Comulgar luego. Eso durante tres meses, y luego hablaremos de alegría. ¿Qué te parece? ¿Te lo propongo? ¡Venga! ¡¡Choca estos cinco!! Y hagamos un pacto, tú aceptas y yo rezo y me sacrifico por ti.

Ay, ¡cuánto te quiero!

¿Será demasiado?… (“Dios mío, ten piedad de mí y que mis palabras sobre Ti sean las adecuadas para cada uno de los que amo y leen mis cartas… Amén”)

 Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

Puedes leer más cartas del P. Jesús en www.santodeldiaadia.com

A ti, que te escribo con gran afecto

40 Carta

Domingo, 3 de abril de 2.011

A ti, que te escribo con gran afecto:

Hoy, hijo, hija, quiero pedirte disculpas porque la semana pasada no recibiste mi carta, pero es que hubo un imprevisto; alguien muy querido sufría, y sin olvidarme de ti, que también sufres, respeté el sufrimiento de este amigo y me uní en oración para él y para ti, porque hay días que se sufre mucho, ¿verdad?

Sí, sé que sufres mucho, sé que luchas por levantarte, pero la persona con la que has caído en la impureza, no te deja, y no te deja salir de ella, precisamente en nombre del mal llamado amor.

Hoy, hijo, hija, quiero hablarte del afecto, del afecto que te tienen, y que es bueno que te quieran, pero jamás se puede, en nombre de este amor, pedir actos impuros; ¡esto no dura, jamás!, ya lo dije en un consejo: “Dos que pecan juntos, acaban separados”, porque hay unas reglas en la vida, las reglas del bien y de ser bueno, y cuando no se cumple con la vida, la vida deja de ser bonita, bella, alegre, y cae en cada corazón, como una dura piedra, la semilla del pecado cometido con otro-a. Quien te pida pecar, no te ama. Repito, y lo repito con calma y con sinceridad: quien te pida pecar, NO TE AMA; le interesas, pero esto no es amor, y con el tiempo verás, lo verás y lo comprobarás, porque el amor verdadero hace feliz a todas horas, y no sólo a escondidas y usando del sexo, sea en solitario o en compañía, porque hay quien te excita, se muestra codiciable para que te excites y peques en su recuerdo; esto no es amor, y no dura. Cuando termine todo, querido hijo, querida hija, yo seguiré aquí a tu lado, me mantendré siempre a tu lado; mientras peques estoy contigo, suplicando a Dios te aparte todo mal por la pureza de María y la castidad en que vivieron Ella y San José, esposos que se amaron siempre en la unión con Dios. Ese era y es el verdadero amor, estar unidos para un propósito: amar y servir a Dios. Todo pasará, y esta persona, cansado-a de ti, te dejará, sí o sí, te dejará después de haberte usado, después de dejarte usar, porque lo hiciste dios en vez de poner a Cristo en tu altar, en lo más alto de tu corazón. Sé que eres una persona apasionada, que tu cuerpo tiene necesidad de placer; quiere serte fuente de gozo, pero no como a un perro, una perra, sino que debes ser lo que eres, PERSONA, y casarte y vivir una vida integral de amor humano, y no unas horas de pasión carnal. Tú necesitas compañía, no unas horas, algún día, sino las veinticuatro horas que tiene el día. Sé que lloras por haber caído, por no ser pura, puro, pero Dios te quiere bien, y quiere que sepas que su amor por ti es incondicional. Yo, imitando a Dios Padre, como sacerdote que soy, también te quiero de igual modo, esperándote pacientemente en el confesonario, y mientas no vienes, estoy rezando por ti.

Conclusión de mi mensaje de hoy. Dos cosas: que Dios te ama siendo pecador-a, y que quiere que dejes de serlo para que, siendo siempre bueno-a y haciendo siempre el bien a ti, te comportes como una persona y respetes tu cuerpo, y pidas que te respeten para que el amor no se rompa, sino que dure para siempre. Si no lo comprendes, si esta persona no lo comprende, primero, ¡mírate a ti mismo-a!, y dime, dite la verdad: ¿eres feliz en tu impureza?, ¿eres feliz con esta manera de amar, que hay entrega antes que sacramento matrimonial? Sé que no eres feliz, sé que no haces feliz a nadie, sólo esta persona disfruta de tu cuerpo por “alegres” momentos, y luego discutís, pero la atracción es fuerte, como es fuerte la soledad real en que vives, porque con él- ella, solo compartes parte de tu vida y no toda tu vida. Tus problemas, no le interesan; eso sí, te da buenos consejos de autoayuda, pero luego va a la suya; ¡estás solo!, ¡estás sola en tu impureza!, ¿hasta cuándo aguantarás tanta vejación?, ¿cómo es que seas tan orgulloso, y a la vez no pidas respeto, ni te lo des? ¡Dios te espera! ¡Dios te ama! ¡Dios quiere que seas feliz de verdad aunque no tengas a nadie a quien decir que le amas, con quien “acostarte”, por quien masturbarte!, no todo es la pasión sexual, hay la pasión por la vida; de ésta te hablaré la próxima semana, porque a veces, por miedo a no triunfar en la vida, a no darte a la pasión de vivir y dominar al mundo, por verlo difícil y complicado de hacer, ¡que lo es!, permites que esta pasión por vivir, que Dios da al hombre, a la persona, lo encauces sólo a la pasión sexual, que da éxito rápido y momentáneo; que es el éxito del orgasmo, que te alivia por instantes, sólo por instantes, y te hace sentir triunfador-a, mientras sigues siendo un mediocre en tu vida cotidiana, porque no pones tu pasión en triunfar, sino en pecar. Te enseñaré cómo no tienes tampoco que mutilarte en lo que eres, sino que puedes y debes encauzar esta pasión, con la que Dios te ha dotado, para triunfar como ser humano, como profesional, como padre, hermano, hijo; hijo de Dios. Te gustará lo que te contaré, y te lo contaré entendiblemente, para que sepas que Dios y la razón están de la mano en todos los asuntos de tu vida, porque Dios es Amor, y tú, ¡tú!, hijo, hija, quieres ser amado, y para serlo, debes primero amarte a ti mismo, y para ello tienes que respetarte y poner tu vida al servicio del Amor que quiere que triunfes en la vida, que triunfes en todo lo que le pidas y con Él colabores, para hacer un mundo mejor. ¡Tengo tantas cosas por contarte!, y voy enseñándote cómo las virtudes te ayudan y te son necesarias; esta sal de la vida que tienes que ser, es, son, las virtudes que Dios quiere que acojas en ti, para tu perfección; esta santidad que te dará goce espiritual y ¡disfrutarás de la vida!, porque la vida va de santidad; no hay más goce humano, que tener una vida espiritual. ¡Vive!

Sabes que te quiero mucho y bien. ¡Lo sé!, sé que lo sabes.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

Puedes leer más cartas del P. Jesús en www.santodeldiaadia.com

A ti, que dudas de si amas o no a la persona con quien vas a casarte

52 Carta

Domingo, 31 de julio de 2.011

A ti, que dudas de si amas o no a la persona con quien vas a casarte:

¡No te cases mientras dudes!

Puedes dudar de la fe, es lógica esta duda, pero no puedes dudar de entregar tu vida entera de fidelidad y para siempre a otra persona en santo matrimonio, y recibir de ella su vida entera de fidelidad y para siempre. Si dudas, NO TE CASES.

El matrimonio no es para dejar la soledad, ni para prosperar económicamente en la vida, o socialmente, ni para hacer feliz a la otra persona, ni a tus padres, o uno de ellos, o por venganza de la persona que amabas y te dejó.

No haces nada de lo anterior, cuando te decepciona un empleo, no vas adrede a ocuparte de un trabajo que no quieres, entonces, tampoco lo hagas, tampoco te cases si dudas, o si ves que la otra persona duda.

El matrimonio es un sacramento y no una oportunidad social, ni una condición humana para evadirte de tu realidad, ¡al contrario!, el matrimonio es para hacer una realidad social entre dos personas que se aman y aman a Dios sobre todas las cosas; este es el matrimonio por la Iglesia, el matrimonio canónico, el matrimonio sacramental.

No hace falta que te cases por soledad. ¡Hazte de un club!, de un grupo religioso o social.

¡Cásate sólo por amor a la otra persona!

Cásate para dedicarte a hacer feliz a la otra persona, y para aceptar la felicidad que la otra persona te dará a ti.

Si es una persona que no te hace feliz, ¡no te cases!, porque en el matrimonio la felicidad que tendrás será la que la otra persona te dará, ¡ninguna otra felicidad vas a tener!

Y la otra persona únicamente va a ser feliz con la felicidad que tú le vas a proporcionar, y si tú no la amas tanto como para vivir SOLAMENTE PARA HACERLA FELIZ, ¡¡NO TE CASES!!

Ves que es fácil dejar de dudar si amas o no a esta persona con la que te vas a casar.

Espera, ¡no tengas prisa en las cosas del amor humano, aunque sientas pasión y ganas de tener sexo!, ¡no vas a ser feliz si no vives para hacer feliz! ¡No te hará feliz si no la amas hasta el punto de vivir para hacerla feliz y aceptar que tu felicidad sea lo que esa persona te dará!

¿Cómo es esta persona?

¿Qué te da?

¿Qué recibes directamente de ella?

No confundas lo que recibes de ti mismo-a por lo que ella te proporciona. Una prostituta puede también proporcionar goce sexual y no es normal pensar en entregarle toda tu vida casándote con ella. Sé que me has comprendido.

Un Banco puede prestarte dinero, y no por ello te vas a casar con el director del mismo, sino que vas a pagar con dinero (los intereses acordados), por el dinero recibido, pero no te vas a casar con ningún banquero. Sé que me has comprendido.

Cásate pensando en tus posibles futuros hijos, pensando en el padre o la madre que quisieras para ellos. Seguro que no quieres que pasen por la vejación de tener una madre prostituta, o un padre que es padre de muchos otros hijos.

Es serio casarse. ¡Te la juegas!

Es más serio casarse que intentar vivir la fe católica. Uno puede arriesgarse a vivir la fe aunque dude, pero dudando no puede casarse. El amor humano no es lo mismo que el Amor de Dios. Dios no falla, ¡JAMAS!, lo tenemos comprobado por los santos. Y casarse con una prostituta o un mal padre, eso también está comprobado por tantos infiernos que viven los mal casados. Que te sirva de experiencia la experiencia de los santos y la de los que sufren por haberse casado mal.

Tú, sé listo: sé santo, y cásate con alguien que quiera ser santa, y ya por sus obras, veas que vive las obras de la fe. No te dejes hipotecar tu vida, que es distinto a hipotecar tu casa; una casa la puedes dejar, e ir a vivir a otra distinta, pero si dejas a tu cónyuge, a menos que el matrimonio no sea declarado nulo, no vas a poder recibir los sacramentos NUNCA MÁS, si por necesitar amor, que es por lo que te casas, te juntas luego con otra persona. Y, difícilmente, tu matrimonio puede ser declarado nulo sabiendo todo lo que te he enseñado hoy sobre el mismo, porque sabes de qué va el amor humano, de casarse por amor, para VIVIR pensando, después de Dios, en hacer feliz a tu cónyuge, renunciando a tu propia felicidad; que sólo serás feliz con la felicidad que tu cónyuge te da, y como católicos, deberéis vivir la fe, deberéis obedecer a Dios Padre, que si quiere daros hijos, y posiblemente querrá, no le atéis las manos utilizando medios anticonceptivos naturales sin tener motivos graves; y si eres hombre, piensa en esta mujer que has elegido, si dejará que en su cuerpo se desarrolle la maternidad las veces que Dios quiera, y normalmente no son dos ni tres, ni una, sino que son más. ¿Querrá? Y, ¿querrá el varón con quien te cases, cuidarte y alimentar con el trabajo que realice él, tener hijos de los dos? ¿Trabajará lo suficiente?, porque al igual que la madre está pendiente de sus hijos 24 horas al día, el padre debe pensar en su labor, en su profesión, y dedicarse a ella, muchas horas. Y ambos, ¿seréis capaces de vivir la templanza en las cosas de este mundo?

Casarse, como ves, NO ES UNA LOTERIA, sino se basa en programación, en visión de futuro, en vivir la fe viva, en darse totalmente al otro, por amor a Dios.

No todos tienen vocación al matrimonio. Muchos lo confunden con los deseos lascivos del cuerpo físico.

La vocación al matrimonio lleva a la santidad, porque es un camino MUY DIFICIL, que desemboca a la vida Celestial en el Reino de los Cielos, donde se cumplen todas las promesas de Dios, para los bienaventurados. Y los casados, como buenos discípulos de Cristo, van a vivir todo lo que Dios vivió, no se les dará ninguna ventaja, porque el siervo no es menos que el Señor, como no lo es al Amo.

Si estás solo-a, antes de mal casarte, mejor que te hagas de un club social, porque el matrimonio sacramental es para los futuros santos. Los que, al igual que los sacerdotes y los religiosos y laicos consagrados, saben vivir sin sexo por amor a Dios, y se casan, no por el sexo que tendrán, que es lo que da validez al santo matrimonio, el consumarlo uniéndose los dos en un sólo cuerpo para tener hijos, que este es el oficio del matrimonio: usar, por amor y con amor, del acto sexual, para dejar que Dios, si quiere, y normalmente quiere, tenga el matrimonio familia súper numerosa, es decir: ¡más de tres y de cinco!, todos los que Dios conceda a una vida de placer sexual, que no puede negarse, uno al otro, ni por caprichos, ni por venganzas, ni por miedo a la maternidad, a la paternidad, a perder el físico, el dinero o el egoísmo. ¡No te cases con nadie egoísta, aunque sea muy lindo-a!, cásate con alguien sincero, que no diga que hay causas graves para tener otro hijo, sin tenerlas. Y que sepa vivir la pobreza, porque el matrimonio es un llamado a la santidad. Y ya hay demasiada mediocridad en algunos que se llaman católicos, y que en sus alcobas son como los ateos y agnósticos, sólo se tienen en cuenta a ellos mismos y pasan de Dios, lo dejan para cuando salen de la habitación para irse a Misa. Sí, por desgracia, la piedad en muchos es sólo rezar, pero no tienen obras de fe. 

Hazme caso hijo mío, hija mía, que soy sacerdote y he visto y veo lo mal que acaban los que se casan mal. Tú cásate sólo por vocación a la santidad con una persona que como tú tenga vocación a ser santo-a, y entonces aun y viviendo una y mil tentaciones, que el Demonio se ocupará de tentaros utilizando las caídas de las personas que amáis, sobre todo padres, hijos, hermanos, amigos, jefes o compañeros de trabajo, podréis ser felices en los momentos íntimos de vuestro amor y en los de lucha, porque unidos venceréis siempre, ya que donde hay dos que piden a Dios, Dios los escucha, y por su fe se lo concede.

Nadie puede destruir la vida de un matrimonio verdaderamente canónico, ¡NADIE!, porque son indestructibles los que unidos viven para vivir la santidad.

Os deseo una vida santa, un matrimonio santo. ¡¡¡Felicidades!!!

Oh mis amados hijos casados, Dios os bendice con las dos manos.

Dios confía en vosotros, sabe que el amor lo puede todo.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright

Puedes leer más cartas del P. Jesús en www.santodeldiaadia.com